Phil Anderegg – SSI Scuba Diving Instructor Logo

Un Buen Buzo También Conoce Sus Límites

Quien empieza a bucear descubre muy pronto la enorme variedad que ofrece este deporte.

Pecios.

Inmersiones nocturnas.

Corrientes.

Grandes profundidades.

Cuevas.

Rebreathers.

Scooters submarinos.

Siempre hay algo nuevo por descubrir.

Y eso es precisamente una de las cosas más bonitas del buceo.

Pero, a veces, también genera la sensación de que algún día deberíamos hacerlo todo.

No todos tenemos que seguir el mismo camino

Hay buceadores que disfrutan de las corrientes.

Otros prefieren bahías tranquilas.

Algunos pasan horas buscando diminutas criaturas en la arena.

Otros sueñan con grandes bancos de peces o pecios.

Ningún camino es mejor que otro.

La belleza del buceo está precisamente en su diversidad.

Conocer tus límites no es una debilidad

Creo que muchas personas confunden el valor con asumir riesgos.

Para mí, la experiencia significa otra cosa.

Un buceador con experiencia no solo sabe lo que puede hacer.

También sabe lo que hoy prefiere no hacer.

Quizá la corriente sea demasiado fuerte.

Quizá no se sienta cómodo ese día.

Quizá todavía no tenga la formación necesaria.

O simplemente no le apetezca.

Y decir “no” está perfectamente bien.

“Quizá más adelante” también es una buena respuesta

No hace falta hacerlo todo inmediatamente.

Quizá algún día quieras realizar un curso de buceo nocturno.

Quizá más adelante te atraigan los pecios o las cuevas.

O quizá nunca.

Y eso también está bien.

El buceo no es una carrera.

No existe una lista de experiencias obligatorias.

No hay nada que demostrar

A veces aparece una presión silenciosa.

Queremos seguir el ritmo del grupo.

No parecer inseguros.

O demostrar algo, incluso a nosotros mismos.

Pero bajo el agua, el orgullo rara vez es un buen compañero.

Una inmersión nunca debería hacerse por obligación.

Sino porque realmente te sientes preparado.

La experiencia también significa dar media vuelta

A veces la experiencia no consiste en completar una inmersión difícil.

Sino en decidir no empezarla.

O terminarla antes de tiempo.

No siempre es una decisión fácil.

Pero muchas veces es la decisión que nos permitirá disfrutar de muchas inmersiones más.

Cada buceador evoluciona a su manera

Algunos acumulan muchas inmersiones rápidamente.

Otros prefieren avanzar con calma.

Algunos descubren la fotografía submarina.

Otros disfrutan más aprendiendo sobre la vida marina o enseñando.

No existe un único camino correcto.

Y eso es precisamente lo bonito.

El límite más importante suele ser el propio

No la profundidad máxima.

Ni el límite sin descompresión.

Ni el aire restante.

Sino tus propias sensaciones.

Si algo no te transmite confianza, merece la pena escucharlo.

Por supuesto, eso nunca sustituye una buena formación ni una buena planificación.

Pero la experiencia también consiste en aprender a confiar en uno mismo.

La tranquilidad no aparece por casualidad

Los buceadores más tranquilos que he conocido rara vez intentaban demostrar algo.

No necesitaban bucear más profundo.

Más tiempo.

O en condiciones más difíciles.

Sabían qué les hacía disfrutar.

Y también conocían perfectamente sus propios límites.

Quizá eso sea lo que realmente define a un buen buceador.

No ser capaz de hacerlo todo.

Sino saber elegir cuál es la inmersión adecuada para uno mismo en ese momento.

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