Cualquiera que bucee con regularidad se enfrenta tarde o temprano a una pregunta sencilla, pero nada fácil de responder:
¿Realmente necesito este equipo?
La oferta es enorme. Cuchillos, linternas, boyas, dispositivos de señalización, shakers, herramientas de respaldo, carretes, clips, piezas de repuesto. Muchas de estas cosas tienen sentido. Y aun así, siempre surge la duda de si llevamos algo porque es útil, o simplemente porque creemos que debería estar ahí.
Lo esencial no se discute
Hay elementos que para mí son incuestionables.
Un ordenador de buceo es uno de ellos. También una linterna—no solo para buceos nocturnos o en cuevas, sino también durante el día para iluminar grietas o comunicarse con el compañero. En muchas zonas o puntos de buceo, llevar una boya (SMB) o un cuchillo / herramienta de corte es obligatorio o muy recomendable.
Este equipo no tiene que ver con la apariencia.
Tiene que ver con la seguridad, y la seguridad siempre es la base.
Después viene la zona gris
Las cosas se vuelven interesantes con el equipo que no es estrictamente necesario.
Dispositivos de señalización como silbatos, sonajeros, shakers o alarmas acústicas. Espejos para señalizar en superficie. Linternas de respaldo en inmersiones sencillas. Pequeños gadgets que se llevan “por si acaso”.
Aquí no hay un bien o mal absoluto.
Pero sí hay una pregunta clave: ¿Por qué llevo esto conmigo?
¿Función o apariencia?
A veces da la sensación de que se lleva mucho equipo para impresionar, sobre todo a buceadores menos experimentados. Muchos D-rings, mucho metal, mucho material colgando del chaleco. Esto puede venir de inseguridad, de querer parecer más experimentado o simplemente de la sensación de estar muy preparado.
No es algo que haya que juzgar, pero sí reflexionar.
Más equipo no significa automáticamente más seguridad. A menudo significa más peso, más resistencia al avance y más cosas que pueden engancharse o generar distracción.
Mi enfoque personal
Yo, por ejemplo, suelo llevar un shaker. No para hacer ruido sin motivo, sino para poder llamar la atención de mi compañero de forma clara y tranquila cuando hace falta. Para mí es una herramienta práctica, nada más.
Al mismo tiempo, no tengo ningún interés en convertir mi chaleco en una colección de D-rings llenos de equipo. Ya es lo suficientemente pesado. Quiero moverme con libertad bajo el agua, no sentirme como una caja de herramientas flotante.
El contexto lo es todo
La necesidad de cada elemento depende mucho del contexto:
- ¿Dónde buceo?
- ¿Con quién buceo?
- ¿Qué condiciones me esperan?
- ¿Qué tan bien conozco el punto de buceo?
Un dispositivo de señalización puede ser muy útil con corriente o en grupos grandes. Un espejo de superficie puede aportar mucha seguridad en zonas con tráfico de barcos. En otras situaciones, ambos pueden no usarse nunca.
Ambas decisiones son válidas, siempre que sean conscientes.
Menos no siempre es mejor, pero a menudo es más honesto
Para mí no se trata de bucear con el mínimo equipo posible.
Se trata de bucear con equipo que tenga sentido. Cosas que entiendo, sé usar y en las que confiaría si hiciera falta.
Todo lo demás puede quedarse en tierra.
Una invitación a hacerse una pregunta honesta
Quizá la pregunta más importante sobre el equipo de buceo no sea:
¿Qué llevan los demás?
Sino: ¿Por qué llevo esto y lo echaría de menos si no estuviera?
Para mí, el buceo es mejor cuando el equipo apoya la experiencia en lugar de distraer. Cuando aporta seguridad sin convertirse en un escenario. Y cuando hace exactamente lo que debe hacer: ayudar, no impresionar.





