Para mí, el buceo es mucho más que acumular inmersiones o llevarse a casa fotos espectaculares. Bucear significa ser invitado en un mundo que no nos pertenece. Un mundo extremadamente frágil, que solo podremos seguir disfrutando si lo cuidamos y protegemos.
Por eso, el buceo sostenible no es una moda para mí, sino una forma de pensar.
Conservar el mundo submarino tal y como es
Los arrecifes de coral, los bancos de peces, los grandes depredadores y las pequeñas criaturas marinas no existen para nuestro entretenimiento. Forman parte de un ecosistema complejo que puede dañarse incluso con acciones aparentemente pequeñas. Tocar corales, agarrar animales o bucear con mala flotabilidad no son errores sin importancia: dejan huellas duraderas.
Esta responsabilidad no recae solo en el buceador individual, sino también en los centros de buceo y en los profesionales. Dos experiencias que viví lo dejaron muy claro.
Cuando se cruza un límite – los barracudas no son objetos
Estaba buceando con un grupo cuando nos encontramos con un impresionante banco de barracudas. Fue un momento que pedía calma, distancia y respeto. Sin embargo, uno de los participantes intentó agarrar a un barracuda, quizá por emoción o para crear un recuerdo especial.
El centro de buceo actuó con firmeza:
a ese buceador se le prohibió participar en más inmersiones.
Desde mi punto de vista, fue una decisión totalmente correcta y comprensible. Tocar o estresar a los animales marinos es cruzar una línea clara. No se trata de castigar, sino de proteger: a los animales, al entorno y al buceo responsable.
La experiencia no sustituye una buena flotabilidad
Otra situación me marcó de forma similar. En un grupo de buceo había tres mujeres que presumían de la gran cantidad de inmersiones que tenían. Bajo el agua, sin embargo, la realidad fue distinta. Mientras hacían fotos, no controlaban su flotabilidad: se arrodillaban sobre los corales, se apoyaban en el fondo y levantaban sedimentos.
La dive pro tomó una decisión clara:
en las siguientes inmersiones, no se les permitió hacer fotografías hasta que demostraran un control adecuado de la flotabilidad.
También en este caso, estuve completamente de acuerdo. Yo habría tomado la misma decisión. La fotografía submarina es un privilegio, no un derecho. Sin una buena flotabilidad, el daño al entorno es casi inevitable, independientemente del número de inmersiones registradas.
Bucear de forma sostenible también significa saber decir no
Por ambas decisiones, tengo un gran respeto por el centro de buceo. No siempre es fácil marcar límites, especialmente en un sector donde existe presión económica y sería más sencillo aceptar a todo el mundo.
Pero el buceo sostenible implica:
- no cumplir todos los deseos
- aplicar las normas con coherencia
- a veces dejar a alguien fuera de una inmersión
No por dureza, sino por responsabilidad.
Bucear con respeto – hoy y en el futuro
Para mí está claro:
No se trata de pasar al mayor número posible de buceadores por una temporada. Se trata de enseñar buceo con respeto, conciencia y responsabilidad. Solo así podremos asegurar que las futuras generaciones sigan disfrutando de la belleza del mundo submarino.
El buceo sostenible comienza con la actitud de cada uno y se refleja en cada inmersión.





